Hacia la sostenibilidad climática de la construcción

Prácticamente la mitad de los materiales extraídos en el mundo en la actualidad son empleados en el sector de la construcción, que ya es responsable del 28% de las emisiones de CO2 de todo el planeta, porcentaje que podría aumentar a casi el 50% para 2050, según pone de manifiesto un exhaustivo estudio elaborado por la Fundación Ellen MacArthur en colaboración Material Economics. La construcción, por tanto, junto con el transporte, la ganadería o la moda, es uno de los grandes responsables de la actual crisis climática, al menos tal y como está planteada ahora esta industria. Algunos indicios, sin embargo, empiezan a mostrar signos de esperanza para el futuro.

Baja reutilización

Otro de los problemas que genera esta industria son sus residuos, especialmente voluminosos. La reutilización de materiales podría ahorrar una cantidad ingente de las emisiones generadas, pero actualmente sólo entre un 20% y un 30% de los residuos de construcción se reutilizan o reciclan en el conjunto de Europa. El 54% va a parar al vertedero. Esto es debido, según el informe, al mal diseño, pues si se emplearan materiales adecuados, podrían ser reutilizados masivamente.

La Directiva Marco de Residuos de la Unión Europea fija como objetivo reciclar el 70% de los desechos de construcción en el presente año 2020, meta claramente incumplida con el citado 20%-30% actual. La falta de confianza en los materiales reciclados por parte de las empresas frena la reutilización, según las patronales.

Casas ‘pasivas’

Desde hace unos años proliferan empresas y entidades que se dedican a impulsar la implantación de técnicas, diseños y materiales que hagan las casas más respetuosas en el planeta. Es el caso de la Plataforma de Edificación Passivhaus (PEP), que utiliza este concepto de construcción (casa pasiva, en castellano), originado en Alemania. Passivhaus es una tendencia que «combina un elevado confort interior con un consumo de energía muy bajo y un precio asequible, gracias a la parte envolvente del edificio y a un sistema de ventilación controlado», explica en su web.

No se trata de un movimiento minoritario, sino que son centenares las viviendas (sobre todo aisladas, pero también edificios plurifamiliares) que están levantándose en España bajo estos criterios. Según los datos de la citada plataforma, en España hay actualmente casi 100.000 metros cuadrados construidos con este certificado, todos ellos de uso residencial, a los que hay que añadir 28.000 más en usos terciarios (equipamientos públicos).

Dado que las ciudades constituyen los grandes focos de emisiones y éstas están constituidas por edificios, cada inmueble puede convertirse en realidad en un instrumento contra la contaminación. Así lo entienden cada vez más expertos que abogan por convertir las fachadas en auténticos jardines en vertical, llenas de plantas desde la acera hasta la azotea. Este sistema es una de las armas para luchar contra las ‘islas de calor’ que constituye todo núcleo urbano por su acumulación de asfalto, hormigón y metal. La temperatura media en ellas es superior a su entorno rural, por lo que el ajardinamiento y arbolado intensivo es visto cada vez más como una forma de equilibrar la temperatura en las ciudades. Además, este tipo de jardines en vertical contribuyen a capturar carbono de la atmósfera. Los edificios, por tanto, pueden convertirse también en un aliado del clima.